Las personas cambian. Lo sé. Tu me has enseñado.
Y como cambian, también cambian sus gustos... por otras personas.
No te diré que ya no te amo, porque aún dentro de mi corazón te tengo guardado cálidamente y te agradezco por todo lo que me enseñaste en estos 8 años. Por jugar conmigo a las escondidas, por escapar de ti, por encontrarme, por enviarme cartas constantemente, por responderlas, por lidiar mis caprichos, enojos y locuras que cometí, por los momentos en que reímos como tontitos...y por aquellos en los cuales discutimos... Gracias.
Por tener tu corazón fuerte hacia mi. Gracias por hacer latir el mio desde ese día.
Fuiste tu la razón del existir de B. La razón de este blog.
La mayoría de mi vida... fuiste tu.
A pesar de mi inmadurez aún seguiste aquí.
Al inicio confundí nuestra relación como rey-sirviente. Y me di cuenta que solo eramos sirvientes.
Gracias por mentirme (en cierto modo); por llorar y arrepentirte. Por molestarte.
Gracias porque nunca me dijiste que no. Nunca me rechazaste... bueno, solo una vez pero sé que fue por tu capricho; los niños que no fuimos capaces de salir del cascaron, al final ya lo hicimos.
Cambiamos a pesar de que yo me negué rotundamete con mis sentimientos.
Y llegamos a la conclusiones de que todo fue inevitable.
No quiero dejar heridas al partir, pero estoy segura de que tu alma sensible quebrará en llanto. No tengo emociones o probablemente ya soy inmune a todo esto...
He encontrado la respuesta ya. Quizás me equivoque... no lo sé.
Pero ya me he cansado.
N. lo sabe y creo que ya comprendió. Ya esta lista para irse para nunca más volver.
Debo seguir adelante y dejar el pasado. Mis sentimientos que me encadenan las cortaré y miraré hacia el futuro.
Muchas gracias por seguir a mi lado.
Sé que no te irás.
Pero yo lo haré.
Llora todo lo que quieras,
aun así me iré.
No miraré el pasado.
Sólo observa mi espalda,
Hasta que quede una sombra lejana.
Vete ya y olvídame.
Mis ultimas palabras de aquellos latidos tuyos:
Te amo, E.