sábado, 5 de septiembre de 2026

Manos frías.

     —Mamá, tengo miedo.— me dijo una vez, mirando el piso y con un tono de voz débil y frágil, a penas perceptible, pero con plena claridad y determinación, como si aquello hubiese sido planeado y guardado por mucho tiempo y, con timidez y valentía, decidió por fin declararlo.

    —¿Miedo de qué, hija?— le pregunté, extrañada y preocupada.

    —De los monstruos debajo de mi cama. Salen cada vez que estoy a punto de dormir. Me tocan y no puedo moverme hasta el día siguiente. Cuando despierto, recuerdo sus frías manos congelar mi pecho y esa sensación no se va por días. 

    Aparecen cada vez que soy feliz a tu lado y olvido el pasado. Cada vez que pienso en mi futuro y mis sueños. Cada vez que estoy metida en mis proyectos. Aparecen cuando supero y avanzo en la vida. 

    Retornan y me obligan a revivir el pasado, a sumergirme en aquellos deseos olvidados. Me jalan a lo más profundo de esa penumbra en donde una vez fui infeliz. 

    Un día decidí enfrentarlos, pero no te preocupes, mamá, no me hirieron. Fueron comprensibles y dejaron de molestarme... pero sólo fue por un breve período de tiempo. ¿Crees que deba ir al médico?, ¿o seré yo la que está mal de la cabeza? 

¿Es mi culpa? Mamá... ¿qué debo hacer?


lunes, 13 de julio de 2026

Vida mundana.

    Llevar registrado el pasar del tiempo en palabras es cada vez más difícil. La vida acelerada, espontánea, y todo al alcance de la mano se ha convertido en la cotidianidad actual. Tantas estimulaciones sin dejar un espacio de tranquilidad, de reflexión y de introspección, ha dejado en nosotros un hambre insaciable de constante emoción banal a través de pantallas alejándonos de nuestra realidad.
    He perdido la necesidad de desahogo a través de estas palabras, o a través de la música. 
    Avanzo satisfactoriamente en mi vida, con fallos y aciertos, sin embargo me siento vacío. Una parte de mí está ausente o en algún rincón olvidado. 
    Sería insensato decir que extraño esos años en donde expresaba mi dolor y sufrimiento con libertad.
    Las costumbres que deseo mantener...